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Preguntas para conocer a alguien: 25 ideas para la cita

Autoayuda

Books Go Team · Publicado el · 10 min de lectura

Si busca preguntas para conocer a alguien en una primera cita, la respuesta corta es esta: empiece con preguntas ligeras y abiertas sobre lo que a la otra persona le gusta y después siga el hilo de lo que cuente. No necesita un guion ni frases ingeniosas. Necesita unas cuantas entradas fáciles, curiosidad de verdad y el hábito de hacer una pregunta de seguimiento antes de cambiar de tema. A continuación encontrará 25 preguntas en tres niveles, un esquema sencillo para toda la cita, los temas que conviene dejar para más adelante y qué hacer cuando la conversación se apaga.

En resumen:

  • Empiece ligero: el lugar, la comida, el tiempo libre, pequeñas anécdotas.
  • Haga preguntas abiertas y después una de seguimiento sobre lo que acaba de oír.
  • Cuente también algo suyo para que sea una charla y no un interrogatorio.
  • Deje para más adelante las exparejas, el dinero y los debates acalorados.
  • Un silencio breve es normal y no significa que la cita vaya mal.
Preguntas para conocer a alguien: 25 ideas para la cita
En este artículo · 10 min de lectura
  1. Por qué las preguntas importan más que las frases ingeniosas
  2. Preguntas para conocer a alguien: 25 ideas en tres niveles
  3. Cómo hacer preguntas de seguimiento: cinco fórmulas fáciles
  4. Un esquema sencillo para toda la cita
  5. Temas para dejar para más adelante
  6. Cuando la conversación se apaga
  7. Lo que aporta nuestro libro
  8. Cuándo pedir apoyo
  9. Preguntas frecuentes
  10. Fuentes

Una primera cita es, en el fondo, una conversación entre dos personas que aún no se conocen, y la investigación sugiere que esa conversación es más fácil de lo que muchos temen. En una serie de experimentos publicados en 2021, un equipo de psicólogos pidió a los participantes que predijeran lo incómoda que sería una charla con un desconocido. Tanto las conversaciones superficiales como las profundas resultaron menos incómodas y más agradables de lo esperado, y las profundas fueron las más subestimadas. Tras probar ambas, la mayoría prefirió la profunda, porque había supuesto que a su interlocutor le interesaría menos de lo que realmente le interesaba (Chicago Booth Review, diciembre de 2021, en inglés). El objetivo, por tanto, no es evitar todo silencio, sino dejar que la conversación se vuelva poco a poco más personal.

Por qué las preguntas importan más que las frases ingeniosas

Investigadores de Harvard estudiaron conversaciones reales y citas rápidas. En sus trabajos, quienes hacían más preguntas, sobre todo de seguimiento, caían mejor a sus interlocutores, y quienes hacían más preguntas de seguimiento en una cita rápida lograban con más frecuencia un sí a una segunda cita. Los autores señalan además que la gente no espera que preguntar la haga más simpática (Harvard Kennedy School, 2017, en inglés). La explicación es la receptividad: una pregunta de seguimiento demuestra que ha escuchado. La Association for Psychological Science añade una advertencia en su resumen: demasiadas preguntas, o preguntas inadecuadas, como las groseras o repetitivas, podrían resultar contraproducentes (APS, julio de 2017, en inglés).

Calm describe el mismo equilibrio con palabras sencillas: hable de sí mismo o misma sin acaparar la conversación, pregunte sin interrogar y use preguntas abiertas para que la otra persona pueda responder con libertad (Calm, en inglés). El esquema siguiente lo resume en cuatro pasos.

Preguntas para conocer a alguien en una primera cita: cuatro pasos desde una entrada ligera hasta una historia compartida
Preguntas para conocer a alguien: abrir, preguntar, seguir el hilo, compartir

Preguntas para conocer a alguien: 25 ideas en tres niveles

Piense en ellas como un menú, no como un guion. Elija dos o tres que encajen con el momento y deje que las respuestas decidan adónde ir. Las familias de temas seguros que enumera Calm son parecidas: aficiones e intereses, viajes y deseos pendientes, cómo pasa la otra persona el tiempo fuera del trabajo, comida, series y música, recuerdos de la infancia y actualidad ligera y positiva.

Nivel 1: ligero y fácil (los primeros 15 minutos)

  1. ¿Había estado antes aquí? ¿Qué suele pedir?
  2. ¿Qué es lo mejor que ha comido últimamente?
  3. ¿Qué hace para desconectar después de una semana larga?
  4. ¿Ha visto o escuchado algo bueno hace poco?
  5. ¿Es de los que madrugan o de los que se acuestan tarde?
  6. ¿Qué cosa pequeña le hace reír siempre?
  7. ¿Qué quería ser de niño o de niña a los diez años?
  8. ¿Hay algún lugar al que podría volver una y otra vez?

Nivel 2: más personal (cuando ambos están relajados)

  1. ¿Qué le apasiona ahora mismo: una afición, un proyecto, algo que esté aprendiendo?
  2. ¿Cuál ha sido su mejor viaje y qué lo hizo tan especial?
  3. ¿Cómo sería para usted un domingo libre perfecto?
  4. ¿Quién le enseñó algo que todavía utiliza?
  5. ¿Qué espera con ilusión este año?
  6. ¿Qué habilidad le gustaría aprender?
  7. ¿Qué es lo que más le gusta del lugar donde vive?
  8. ¿Qué es lo más amable que un amigo o una amiga ha hecho por usted?

Nivel 3: valores (solo si el ambiente es cálido)

  1. ¿Qué es lo que más valora en una amistad?
  2. ¿Sobre qué ha cambiado de opinión?
  3. ¿Qué riesgo no lamenta haber corrido?
  4. ¿Qué hace que un lugar le parezca un hogar?
  5. ¿Qué haría con un año completamente libre?
  6. ¿De qué se siente orgulloso u orgullosa sin que los demás lo noten?

Preguntas de reserva para un silencio

  1. ¿Qué fue lo mejor que le pasó esta semana?
  2. ¿Qué hay ahora mismo en su lista de reproducción?
  3. ¿Cuándo fue la última vez que se rio a carcajadas?

Los tres niveles siguen un patrón que se ha usado en el laboratorio. El conocido cuestionario de 36 preguntas de Arthur Aron se divide en tres grupos cada vez más personales, y en los experimentos originales cada grupo disponía de unos 15 minutos. El programa Evidence-Based Living de la Universidad de Cornell recuerda que el ritmo importa en una cita: revelar demasiado y demasiado rápido puede abrumar a la otra persona (Cornell Evidence-Based Living, en inglés). Aquel cuestionario se diseñó para crear cercanía entre dos personas en un entorno controlado, así que tómelo como inspiración para la progresión gradual, no como una receta para que alguien se enamore. Un artículo de BBC Mundo reproducido por Acento recuerda además que el estudio buscaba crear una cercanía temporal y no una relación real y duradera.

Cómo hacer preguntas de seguimiento: cinco fórmulas fáciles

La habilidad más útil no es la primera pregunta, sino la segunda. Una pregunta de seguimiento trata simplemente de lo que la persona acaba de decir. Así suena en la práctica:

La otra persona dice Una pregunta de seguimiento para probar
«Acabo de volver de un viaje.» «¿Cuál fue el mejor momento?»
«Estoy aprendiendo a cocinar.» «¿Cuál fue el primer plato que le salió bien?»
«En el trabajo hay mucho jaleo últimamente.» «¿Qué es lo que sigue gustándole de él?»
«Me encanta el senderismo.» «¿Cuál es su lugar favorito para ir?»
«Crecí cerca del mar.» «¿Qué es lo que más echa de menos?»

Añada después la regla del dar y recibir: tras unas cuantas preguntas, conteste usted una en una o dos frases, para que la noche parezca una charla entre dos personas y no una entrevista. Si quiere más frases para escuchar mejor, nuestra guía sobre la escucha activa ofrece varias, y la de temas de conversación cubre las entradas fáciles.

Una primera cita en modo entrevista comparada con una conversación de verdad
Modo entrevista y modo conversación en una primera cita

Un esquema sencillo para toda la cita

  1. Antes de ir. Elija un lugar donde se oiga bien, como una cafetería tranquila o un paseo. Prepare dos o tres entradas, no más. Calm recuerda que una buena cita consiste en encontrar un ritmo natural y cómodo, no en impresionar con historias llamativas.
  2. Los primeros diez minutos. Apóyese en el lugar, el camino hasta allí o la carta. La comida es un tema fácil cuando uno está nervioso.
  3. El centro. Pase del nivel 1 al nivel 2 cuando la conversación fluya. Haga una pregunta de seguimiento antes de cambiar de tema y cuente algo suyo a cambio.
  4. El final. Mantenga una duración razonable. La guía de la aseguradora alemana DAK propone entre una y dos horas como referencia y recuerda que puede terminar antes si lo desea (DAK, en alemán). Si lo pasó bien, basta con un mensaje breve y sincero después.

Temas para dejar para más adelante

Calm aconseja mantener la primera cita ligera y positiva, y reservar los asuntos más pesados para cuando la conexión haya crecido. Estos temas suelen funcionar mejor más tarde:

  • Las exparejas y las relaciones pasadas. Los buenos recuerdos pueden despertar celos y los malos estropear el ambiente.
  • Los detalles de dinero, como el sueldo, las deudas o los hábitos de gasto. Hablar de sueños, en cambio, está bien.
  • La política o la religión cuando se acaloran, porque pueden convertir la charla en un debate.
  • Las quejas largas. Mencione brevemente un mal día y pase a algo positivo.
  • Los grandes planes de futuro, como el matrimonio, los hijos o dónde vivir.

No es una lista de temas prohibidos. Si la otra persona saca uno de ellos de forma natural, escuche con amabilidad y responda con frases cortas y abiertas.

Cuando la conversación se apaga

Una pausa breve es normal. La misma guía de la DAK señala que nadie tiene que hablar todo el tiempo y que un silencio corto no significa que la cita vaya mal. Si quiere retomar la charla con suavidad, puede:

  • recuperar un hilo anterior: «Mencionó un viaje. ¿Adónde fue primero?»;
  • comentar algo del entorno: la música, la comida, las vistas;
  • usar una de las preguntas de reserva de la lista;
  • decir con ligereza que está un poco nervioso o nerviosa, algo con lo que mucha gente se identifica.

Lo que aporta nuestro libro

Nuestro libro sobre comunicación existe en español: Lenguaje Corporal, Comunicación Persuasiva y Retórica de Mateo Nevarez. Es un manual general, no una guía de citas. Su último capítulo aplica las ideas a diez situaciones cotidianas, y la primera es la primera cita, con consejos sobre reflejar a la otra persona y hablar de sentimientos y no solo de hechos. En otras partes, el libro presenta la escucha, la curiosidad y mostrarse un poco vulnerable como formas de crear vínculo, y añade que el reflejo debe hacerse «sin obsesionarse». No promete ningún resultado y funciona mejor como material de práctica entre una cita y otra.

Cuándo pedir apoyo

Sentir nervios antes de una primera cita es muy habitual. Si la preocupación es tan fuerte que le lleva a evitar conocer gente, o va acompañada de pánico, de un corazón acelerado que no se calma o de una angustia constante, conviene hablar con un médico o con un profesional de la salud mental. Un libro o una lista de preguntas es una herramienta de práctica, no un tratamiento. Si en una cita se siente presionado o presionada, o inseguro o insegura, puede terminarla en cualquier momento. Puede encontrar líneas de ayuda en muchos países en el directorio internacional Find a Helpline. Hay más guías prácticas en el blog de Books Go, entre ellas una sobre el lenguaje corporal, y nuestros otros títulos están en la página de inicio de Books Go Publications.

Preguntas frecuentes

¿De qué no se debe hablar en una primera cita?

La mayoría de los consejos recomiendan dejar para más adelante las exparejas, los detalles de dinero, la política o la religión cuando se acaloran, las quejas largas y los grandes planes de futuro. No están prohibidos, pero parecen pesados mientras aún no se conocen. Si la otra persona saca uno, responda con frases cortas y amables.

¿Cuántas preguntas hay que hacer en una primera cita?

No hay un número mágico. Los estudios que resume la APS indican que hacer más preguntas, sobre todo de seguimiento, aumenta la simpatía, pero la APS advierte también de que demasiadas preguntas, o preguntas groseras y repetitivas, pueden perjudicar. Un buen ritmo es una pregunta, una de seguimiento y después una respuesta breve suya.

¿Cuánto debe durar una primera cita?

Entre una y dos horas es una referencia habitual, por ejemplo en la guía de la DAK citada antes. Puede quedarse más si ambos disfrutan, y marcharse antes si no es así.

¿Qué hago si me quedo sin temas?

Vuelva a algo que la otra persona dijo antes, comente el lugar o use una de las preguntas de reserva. Una pausa de unos segundos suele ser normal. Con dos o tres entradas preparadas basta: no hace falta memorizar una lista.

¿Puedo decir que estoy nervioso o nerviosa?

Sí. Dicho con ligereza y una sonrisa, es honesto y a menudo ayuda a que ambos se relajen. No tiene que explicarlo ni demostrar nada. Busque un ritmo cómodo, como dice Calm, y no una actuación perfecta.

¿Conviene hablar de sentimientos en una primera cita?

Un poco, sí, y de forma gradual. Pasar de los hechos (dónde trabaja, adónde viajó) a las sensaciones (qué disfrutó, qué espera con ilusión) hace que la charla sea más personal. Empiece con ligereza y profundice solo si la otra persona hace lo mismo.

Fuentes