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Temas de conversación: qué decir en cada situación

Autoayuda

Books Go Team · Publicado el · 9 min de lectura

Los buenos temas de conversación son ligeros, fáciles de retomar y están ligados al momento que vive: el lugar, la ocasión, la comida, los viajes, las aficiones, el trabajo y los planes. No hace falta ser gracioso ni original. Basta con tener dos o tres preguntas abiertas a mano y el hábito de enlazar con lo que dice la otra persona. A continuación encontrará temas para las situaciones en las que más se bloquea la gente, un método sencillo para recordarlos, preguntas que abren una conversación y otras que la cierran, temas que conviene evitar y un pequeño plan para practicar.

En resumen:

  • Elija temas ligeros, ligados al lugar, a la ocasión o al momento.
  • Recuerde FORD: Family, Occupation, Recreation, Dreams.
  • Las preguntas abiertas («qué», «cómo») funcionan mejor que las de sí o no.
  • Enlace con la respuesta en lugar de saltar al tema siguiente.
  • Evite política, religión y dinero con quien apenas conoce.
Temas de conversación: qué decir en cada situación
En este artículo · 9 min de lectura
  1. Por qué la charla ligera importa más de lo que parece
  2. Temas de conversación que funcionan casi en cualquier lugar
  3. Temas de conversación según la situación
  4. El método FORD: cuatro familias de temas fáciles de recordar
  5. Preguntas que abren la conversación y preguntas que la cierran
  6. Cuando no se le ocurre nada
  7. Temas que conviene evitar con quien apenas conoce
  8. Un plan de 7 días para practicar
  9. Lo que aporta nuestro libro
  10. Cuándo pedir apoyo
  11. Preguntas sobre temas de conversación
  12. Fuentes

Temas de conversación: el método FORD en cuatro pasos, familia, ocupación, ocio, sueños
Temas de conversación: el método FORD en cuatro pasos

Por qué la charla ligera importa más de lo que parece

La charla ligera no es el objetivo de una conversación, sino la puerta de entrada. Según AhaSlides, iniciar una conversación no es fácil, sobre todo si uno es tímido o está ante un grupo de desconocidos, pero es una habilidad, no un rasgo de carácter. Por eso el tema «perfecto» importa menos de lo que se siente.

También hay una buena razón para intentarlo cuando preferiría callarse. En un experimento de Nicholas Epley y Juliana Schroeder, resumido por la Chicago Booth School of Business (en inglés), a viajeros de trenes de cercanías de Chicago se les pidió hablar con un desconocido, permanecer en silencio o viajar como de costumbre. Quienes conversaron describieron un trayecto claramente más agradable, aunque quienes solo imaginaban la tarea esperaban lo contrario. El estudio trata de viajeros en tren, así que no promete nada para todas las situaciones, pero recuerda que solemos imaginar la charla peor de lo que luego resulta.

Temas de conversación que funcionan casi en cualquier lugar

Las guías coinciden en familias de temas sencillos y positivos. Psicología y Mente reúne 75 ideas y señala, por ejemplo, que hablar de los lugares que a cada uno le gustaría visitar es una de las vías más fáciles para generar interés, porque se puede elegir entre muchas regiones. El British Council (en inglés) aconseja temas positivos y poco polémicos. Piense en ellos como un pequeño menú, no como un guion.

Tema Una pregunta posible
El lugar o la ocasión «¿Cómo conoce a los anfitriones?»
La comida «¿Ha probado algún sitio bueno últimamente?»
Los viajes «¿Tiene algún viaje en mente?»
Aficiones y tiempo libre «¿Qué le gusta hacer los fines de semana?»
Series, libros, música «¿Ha visto o leído algo bueno últimamente?»
Mascotas «¿Tiene alguna mascota?»
El trabajo (con ligereza) «¿Qué es lo que más le gusta de lo que hace?»
Los planes «¿Tiene algo previsto para las próximas semanas?»

El tiempo atmosférico es un clásico, pero si le suena vacío, hable mejor de lo que ambos tienen delante.

Temas de conversación según la situación

Un mismo tema no sirve en todas partes. Aquí tiene una guía para adaptar. Como señala Lifeder, la lista de temas depende de la situación concreta en la que se esté.

Situación Entradas fáciles Mejor evitar
En el trabajo, antes de una reunión El trayecto, un proyecto común, planes del fin de semana, un comentario junto a la cafetera Quejas sobre compañeros, sueldos
Una fiesta o un evento Cómo conoce al anfitrión, la comida y la bebida, el local, la música Noticias que dividen, preguntas muy personales
Un vecino nuevo, un desconocido en la cola El lugar, la espera, un consejo de la zona, «¿Vive por aquí cerca?» Dinero, edad, problemas familiares
Un curso, taller o congreso Por qué se apuntó la persona, qué espera aprender, una ponencia que le gustó Criticar a los organizadores
Una videollamada Un proyecto compartido, la hora local, la vista por la ventana Todo lo que exija una larga historia personal

Si va a volver a ver a esa persona, por ejemplo a un compañero nuevo, puede ir un poco más lejos cada vez: primero el lugar y la ocasión, luego los intereses y los planes, si la otra persona los recibe con gusto.

El método FORD: cuatro familias de temas fáciles de recordar

Cuando se queda en blanco, una regla mnemotécnica ayuda. El British Council describe el esquema FORD: Family (familia, en términos generales y sin entrar en lo muy personal), Occupation (trabajo, estudios, proyectos), Recreation (deporte, aficiones, tiempo libre) y Dreams (metas de viaje, planes de futuro). Nuestro libro, que presentamos más abajo, enseña el mismo método para conversar con desconocidos y añade un consejo: hable primero de sus propios sueños, para que la otra persona no se sienta interrogada.

Así suena en la práctica:

  1. Familia: «¿Tiene algún plan con familia o amigos este fin de semana?» (general, poco personal)
  2. Ocupación: «¿A qué se dedica?» o, en un curso, «¿Qué le trajo aquí?»
  3. Ocio: «¿Qué le gusta hacer cuando no trabaja?»
  4. Sueños: «Si pudiera viajar a cualquier sitio el año que viene, ¿adónde iría?»

No hace falta seguir el orden ni usar los cuatro. Una buena respuesta suele darle un hilo para los diez minutos siguientes.

Preguntas que abren la conversación y preguntas que la cierran

Los temas ponen la charla en marcha; las preguntas la mantienen viva. AhaSlides recomienda empezar con una pregunta abierta: en lugar de «¿Te gusta tu trabajo?», pruebe con «¿Qué es lo más interesante de tu trabajo?» y abrirá una puerta en lugar de cerrarla. Compare:

Cerrada (frena) Abierta (continúa)
«¿Le gusta su trabajo?» «¿Qué es lo más interesante de su trabajo?»
«¿Fue bueno el viaje?» «¿Qué fue lo mejor del viaje?»
«¿Tiene aficiones?» «¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?»
«¿Está ocupado este fin de semana?» «¿Qué espera con ganas este fin de semana?»

Una investigación de Harvard va en la misma dirección. En varios estudios de conversaciones reales, resumidos por la Association for Psychological Science (en inglés), quienes hacían más preguntas, sobre todo preguntas de seguimiento, caían mejor a sus interlocutores. Una pregunta de seguimiento trata simplemente de lo que la persona acaba de decir: «Ha mencionado un viaje. ¿Qué fue lo que más le gustó?» Demuestra que ha escuchado. Para ganar ese hábito, nuestra guía sobre la escucha activa ofrece frases que puede tomar prestadas.

Temas de conversación: una pregunta cerrada que frena o una pregunta abierta que mantiene la charla
Temas de conversación: pregunta cerrada o pregunta abierta

Cuando no se le ocurre nada

Le pasa a todo el mundo. Algunas salidas que no exigen una frase brillante:

  • Volver a lo último que dijo. «Decía que se mudó hace poco. ¿Qué tal el nuevo barrio?»
  • Comentar lo que ven los dos. La sala, la música, el bufé, las vistas.
  • Pedir una recomendación. A la gente le gusta ayudar: «¿Conoce algún buen sitio para comer por aquí?» se responde fácilmente.
  • Compartir un detalle pequeño sobre usted y devolver la palabra con una pregunta.
  • Despedirse con amabilidad. «Me alegro de haber charlado con usted, voy a por algo de beber.» Un final corto y cálido es mejor que uno forzado.

El British Council propone además fórmulas que invitan a dar detalles (en inglés: «Tell me more about that», «What happened after that?»). En español cumplen la misma función «Cuénteme más» y «¿Y qué pasó después?».

Temas que conviene evitar con quien apenas conoce

Conviene alejarse de los temas que dividen, como la política y la religión, y de las opiniones tajantes sobre las decisiones de vida de otros, salvo que la otra persona esté claramente abierta a ello. El British Council añade que las costumbres varían de una cultura a otra: comentar el tiempo es una entrada habitual en unos ambientes y puede parecer superficial en otros. Una regla sencilla: si un tema puede poner a alguien a la defensiva, déjelo para cuando le conozca mejor.

Cuide también la forma. Evite convertir la charla en un interrogatorio: mezcle una pregunta con un breve comentario suyo y deje respirar los silencios.

Un plan de 7 días para practicar

No necesita un gran evento. Empiece por momentos de poco riesgo y piense después en qué funcionó.

Día Ejercicio
1 Salude a alguien a quien suele ignorar y añada un comentario corto («¿Mañana movida?»)
2 Haga una pregunta abierta a un compañero de trabajo o de clase
3 Haga una pregunta de seguimiento a la respuesta que reciba
4 Use FORD una vez: elija a propósito una de las cuatro familias
5 Pida una recomendación (un sitio, una serie, un libro)
6 Comparta un detalle pequeño sobre usted y devuelva una pregunta
7 Anote qué temas le resultaron más fáciles: esa es su lista corta

Si un día sale mal, es normal. Repita el mismo ejercicio en otro entorno.

Lo que aporta nuestro libro

Nuestro libro sobre comunicación existe en español: Lenguaje Corporal, Comunicación Persuasiva y Retórica de Mateo Nevarez. Es un manual general, no un libro solo sobre charla ligera: trata también la persuasión, la asertividad, la empatía, la negociación y hablar en público.

Para este tema, la parte útil es el último capítulo, que aplica las herramientas a diez situaciones cotidianas, entre ellas conversar con desconocidos. Aconseja hablar sin segundas intenciones y empezar con un comentario sobre el lugar, curiosidad por lo que hace la persona, un cumplido sincero (preferiblemente no sobre el aspecto) o una petición de consejo. Después enseña el método FORD y recomienda compartir primero los propios sueños. Otro capítulo da pautas para encontrar algo pertinente que decir, y el de escucha activa y empatía ofrece ideas para mostrar interés. La mayoría de los capítulos terminan con ejercicios que puede hacer a solas.

Encontrará más guías prácticas en el blog de Books Go y nuestros otros títulos en la página de inicio de Books Go Publications. Si la timidez o los nervios frenan sus conversaciones, nuestras guías sobre aprender a decir no sin culpa y sobre el miedo a hablar en público tratan habilidades cercanas.

Cuándo pedir apoyo

Sentirse algo incómodo en conversaciones nuevas es habitual. Si la preocupación es tan fuerte que le lleva a evitar a la gente, el trabajo o la vida social, o si se acompaña de una ansiedad intensa, conviene hablar con un médico o con un profesional de la salud mental. Un libro es una buena herramienta de práctica, pero no un tratamiento. Puede encontrar líneas de ayuda en muchos países en el directorio internacional Find a Helpline.

Preguntas sobre temas de conversación

¿Cuáles son buenos temas de conversación?

Temas ligeros y positivos que cualquiera puede responder: el lugar o la ocasión, la comida, los viajes, las aficiones, series y libros, mascotas, planes del fin de semana y, con cuidado, el trabajo. Elija uno que encaje con el contexto y vea hacia dónde lo lleva la otra persona.

¿Qué temas de conversación sirven en el trabajo?

El trayecto, un proyecto compartido, planes del fin de semana, la comida o el café, y preguntas generales sobre lo que a la persona le gusta de su puesto. Evite las quejas sobre compañeros, los sueldos y todo lo que pueda ser delicado.

¿Qué es el método FORD?

FORD significa Family, Occupation, Recreation y Dreams: familia, ocupación, ocio y sueños. Es una regla mnemotécnica de cuatro familias de temas, descrita por el British Council y enseñada también en nuestro libro. Mantenga las preguntas sobre la familia en términos generales y poco personales.

¿De qué no hablar en una primera conversación?

De política, religión, dinero y otros asuntos muy personales o polarizantes, sobre todo con personas que apenas conoce. Si duda, espere a conocer mejor a la otra persona.

¿Cómo mantener viva una conversación?

Haga preguntas abiertas y enlace con lo que la persona acaba de decir. Fórmulas como «Cuénteme más» o «¿Y qué pasó después?» invitan a dar detalles sin presionar.

¿Y si soy tímido o me pongo nervioso?

Empiece con momentos de poco riesgo, como un comentario breve a un compañero, y avance poco a poco. Si el nerviosismo es intenso y afecta a su día a día, hable con un profesional.

Fuentes