Para ordenar el uso de las redes sociales adolescentes y del móvil, las mejores normas son pocas, claras y pactadas con su hijo o hija en lugar de impuestas. Empiece por los momentos sin móvil (comidas, deberes, hora de dormir), añada unos cuantos hábitos en línea, póngalo por escrito y revíselo cada cierto tiempo a medida que su adolescente crece. Las normas de abajo y el modelo de pacto de una página le dan un punto de partida para adaptar.
En resumen:
- Las normas pactadas son más fáciles de cumplir que las impuestas.
- Lo clave son los momentos sin móvil: comidas, deberes y la hora antes de dormir.
- Cargar el móvil fuera del dormitorio protege el sueño.
- Hable de privacidad, respeto y de qué hacer cuando algo preocupa.
- Revise el pacto cada pocos meses para ajustarlo a la edad.

En este artículo · 12 min de lectura
- Antes de escribir normas: empiece por una conversación
- Redes sociales adolescentes: 8 normas que las familias encuentran útiles
- Un pacto familiar de una página para copiar
- Qué hacer cuando no se cumple una norma
- Vigile la calidad del uso, no solo el reloj
- Dónde encaja el libro
- Cuándo pedir ayuda externa
- Para quién es
- Términos clave
- Preguntas frecuentes
- Fuentes
Los adolescentes tienen buenas razones para querer su móvil: amigos, música, grupos de clase y buena parte de su vida social pasan por esa pantalla. Una prohibición general suele crear más conflicto del que resuelve. El Plan Digital Familiar de la Asociación Española de Pediatría propone otro camino: para la franja de 13 a 16 años recomienda retrasar el primer móvil con internet, instalar herramientas de control parental si se permite, revisar el plan con regularidad y hablar las normas con el adolescente teniendo en cuenta su opinión (Plan Digital Familiar, AEP). La campaña «Más que un móvil» de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) y UNICEF España resume la idea en dos pasos: planificar la llegada del móvil y supervisar poniendo normas y límites (AEPD).

Antes de escribir normas: empiece por una conversación
Una norma se acepta mejor cuando su hijo o hija entiende el motivo. Elija un momento tranquilo (no justo después de una discusión por el móvil) y empiece con preguntas en vez de órdenes:
- «¿Qué aplicaciones te gustan más y para qué las usas?»
- «¿Qué te molesta de tu móvil? ¿Alguna vez te ha impedido dormir o terminar algo?»
- «¿Qué te gustaría poder hacer sin que yo mire?»
- «Si en internet pasara algo raro o que te hiciera daño, ¿podrías contármelo? ¿Qué lo haría más fácil?»
Escuche primero. Después diga lo que le preocupa, en una o dos frases y sin sermón. El objetivo de esta charla no es ganar, sino saber qué le importa a su adolescente y qué le importa a usted, para que las normas protejan ambas cosas.
Redes sociales adolescentes: 8 normas que las familias encuentran útiles
Tómelas como un menú, no como una ley. Un chico de 13 años con su primer móvil suele necesitar más estructura que una de 16 que ya ha demostrado buen criterio. Elija lo que encaje con su familia y reformúlelo con sus palabras.
- Comidas y tiempo en familia sin móvil. Los móviles van a una cesta o a una estantería durante la comida. El Plan Digital Familiar recomienda mantener las comidas y el tiempo familiar sin dispositivos, con los móviles en silencio y fuera de la mesa, y la norma funciona mejor si los adultos también la cumplen.
- Primero los deberes, o el móvil al otro lado de la habitación. Las notificaciones distraen de las tareas difíciles. Móvil en silencio y fuera de alcance mientras estudia, y como descanso después.
- El móvil duerme fuera del dormitorio. Cárguelo por la noche en la cocina o el pasillo y use un despertador sencillo. La AEP recomienda evitar las pantallas una o dos horas antes de dormir y mantener los dispositivos apagados y fuera del dormitorio. Según la Sleep Foundation, los adolescentes de 13 a 18 años necesitan entre 8 y 10 horas de sueño y conviene guardar los aparatos al menos media hora antes de acostarse (Sleep Foundation, 2026, en inglés).
- Pactar cuánto y cuándo. En lugar de una cifra fija, acuerde franjas en las que el móvil está disponible (por ejemplo, después de los deberes y hasta una hora límite por la noche). La AEP, en su plan para 13-16 años, propone que el tiempo total de pantalla sea inferior a dos horas, incluyendo el tiempo escolar y los deberes; use esa cifra como referencia y ajústela a la realidad de su familia, comprobando que queda tiempo para dormir, estudiar, hacer deporte y ver a los amigos.
- Lo básico de la privacidad. No publicar la dirección, el teléfono, el nombre del colegio ni datos de pago. Antes de publicar, preguntarse: «¿Me parecería bien que lo viera un profesor, un futuro jefe o mi abuela?». Revisen juntos los ajustes de privacidad, porque una actualización puede restablecerlos (Nemours KidsHealth, 2026, en inglés).
- Ser amable y avisar cuando otros no lo son. Nada de mensajes hirientes enviados o reenviados. Si su adolescente ve acoso o recibe mensajes agresivos, hace una captura, bloquea o denuncia y se lo cuenta a usted. Deje claro que no perderá el móvil por contárselo.
- Preguntar antes de descargar o pagar. Las aplicaciones nuevas, las compras dentro de juegos y las suscripciones pasan por un visto bueno rápido. Muchas plataformas fijan una edad mínima en sus condiciones de uso; es mejor hablarlo que descubrir una cuenta secreta.
- Los adultos también cumplen las normas. Si su móvil está junto al plato en la cena, su norma no durará. Elija uno o dos hábitos que también va a cambiar usted.
Un pacto familiar de una página para copiar
Por escrito, el «eso nunca lo dijiste» pasa a ser «esto lo acordamos». Rellenen los apartados juntos, firmen si a su adolescente le gusta la idea y cuelguen la hoja en un sitio visible. El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), con su programa Internet Segura for Kids, ofrece a las familias información sobre pactos familiares, control parental y mediación en el uso de aplicaciones y redes sociales (INCIBE).
| Apartado del pacto | Ejemplo de redacción para adaptar |
|---|---|
| Momentos sin móvil | «Comidas, deberes y los 30 minutos antes de dormir.» |
| Dónde duerme el móvil | «En la cocina, cargando, a partir de las 21:30.» |
| Aplicaciones y cuentas | «Las aplicaciones nuevas se hablan antes con un adulto.» |
| Privacidad | «Nada de dirección, colegio ni datos de tarjeta. Ajustes revisados juntos.» |
| Si algo sale mal | «Se lo cuento a un adulto. No pierdo el móvil por contarlo.» |
| Dinero | «Las compras necesitan el sí de un adulto.» |
| Lo que hacen los adultos | «Guardamos nuestros móviles en las comidas y respetamos tus chats privados.» |
| Fecha de revisión | «Dentro de tres meses lo hablamos y cambiamos lo que no funcione.» |
Qué hacer cuando no se cumple una norma
Los adolescentes ponen a prueba los límites; forma parte de crecer. Decida de antemano qué pasa, para no inventar consecuencias en pleno enfado:
- Sea proporcionado y relacione la consecuencia con la norma. Si usó el móvil pasada la hora límite, lo natural es entregarlo antes la noche siguiente, no quitárselo un mes.
- Pregunte qué ha pasado antes de reaccionar. «¿Qué te lo ha puesto difícil?» a veces revela que la norma es poco realista o que ocurre algo con los amigos.
- Reconozca lo que funciona. Un «gracias por dejar el móvil en la cena esta semana» vale más que una lluvia de recordatorios.
- Cambie la norma si falla una y otra vez. Una norma que nadie puede cumplir es una mala norma, no un mal adolescente.
Vigile la calidad del uso, no solo el reloj
Con las redes sociales adolescentes, como con todo, el tiempo es fácil de contar, pero no lo dice todo. En su dictamen sobre las redes sociales y la salud de los adolescentes de 11 a 17 años (diciembre de 2025), la agencia sanitaria francesa Anses (Agence nationale de sécurité sanitaire de l’alimentation, de l’environnement et du travail) señala que la duración del uso es útil para estudiar algunos efectos, como el sueño, pero que la naturaleza de los contenidos y la implicación emocional pesan más (Anses, diciembre de 2025, en francés). El mismo informe indica que pasar más tiempo en estas plataformas retrasa la hora de acostarse y reduce las horas de sueño, y que el acompañamiento de los padres junto con los adolescentes (hablar de los contenidos, dejar las redes por la noche antes de dormir) es un factor protector.
Además de «¿cuánto rato?», pregúntese de vez en cuando:
- ¿Su adolescente parece más contento o más decaído después de usar el móvil?
- ¿Se compara con fotos retocadas o sigue cuentas que le sientan mal? (Dejar de seguir está permitido.)
- ¿El móvil está sustituyendo el sueño, a los amigos en persona o cosas que antes disfrutaba?
¿Es raro un uso intenso? En la gran encuesta escolar Youth Risk Behavior Survey 2023 de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), el 77 % de los estudiantes de secundaria dijo usar las redes sociales varias veces al día: el 82 % de las chicas y el 73 % de los chicos (CDC, informe YRBS 2013–2023, 2024, en inglés). Mirar las aplicaciones muchas veces al día es lo habitual, no una señal de que su hijo o hija sea un caso aparte; razón de más para pactar el cuándo y el cómo en lugar de prohibirlo todo.

La pediatra Lena van der List, de UC Davis Health, explica a las familias el tiempo de pantalla, el plan familiar de medios y la pregunta de cuándo está listo un niño para su primer móvil:
Tiempo de pantalla en niños: móvil, redes sociales y salud mental (UC Davis Health) (en inglés)
Dónde encaja el libro
Books Go Publications publica libros para niños y adolescentes. 100 Misterios de la Pubertad para Chicas, de Magda Pabst, se dirige directamente a la adolescente, con un tono cálido y directo, y dedica un capítulo entero a internet, las redes sociales y la tecnología. Trata las ventajas y los inconvenientes de las redes (compartir de más, la perfección escenificada, los «me gusta» no miden el valor de una persona), la privacidad en línea, la seguridad, el ciberacoso, los videojuegos en línea y el equilibrio entre el tiempo conectado y el desconectado, con consejos prácticos: poner límites de tiempo en las aplicaciones, dejar de seguir las cuentas que sientan mal y crear zonas sin tecnología. Como su adolescente lee estas ideas en un libro y no en la mesa, a veces llegan con menos fricción.
La opinión de Magda Pabst
En 100 Misterios de la Pubertad para Chicas, Magda Pabst sostiene que un límite diario medido por una aplicación es solo media respuesta. Propone convertir dos espacios en zonas sin tecnología, el dormitorio para dormir mejor y el comedor para conversar de verdad, planear con antelación actividades sin conexión y fijarse metas fuera de la pantalla: terminar un libro, mejorar en un deporte, aprender algo nuevo. La idea es que desconectarse traiga una recompensa y no solo una renuncia. Encaja con las normas 1 y 3: comer sin móvil y dejarlo dormir fuera del dormitorio se parecen menos a un castigo cuando hay algo apetecible esperando.
Books Go Publications, editorial internacional con sede en Brentford (Reino Unido), basa sus guías para familias en fuentes fiables, como los organismos de pediatría y de salud pública citados en este artículo.
El libro no es un manual para familias y está escrito para chicas; un libro compañero para chicos trata temas parecidos en línea. También habla con franqueza de la pubertad y las relaciones, así que conviene hojearlo antes de entregarlo, sobre todo a una adolescente más joven. No sustituye una conversación con usted y no diagnostica nada.
Cuándo pedir ayuda externa
La mayoría de las discusiones por el móvil son fricción familiar normal. Hable con un médico, con el orientador del centro escolar o con un profesional de salud mental si nota que:
- su adolescente duerme muy poco de forma habitual o llega agotado a clase por usar el móvil por la noche;
- se aísla de sus amigos, de sus actividades o de la familia y parece decaído, ansioso o irritable casi todos los días;
- sufre acoso o amenazas, o lo presionan para enviar fotos, o usted sospecha que habla con un adulto que no es quien dice ser;
- el uso del móvil parece fuera de control aunque él mismo quiera reducirlo.
Si un adolescente está en crisis, el directorio internacional findahelpline.com reúne líneas de ayuda por región. Para seguir leyendo, vea nuestras guías sobre el tiempo de pantalla por edad, la presión de grupo y las amistades tóxicas. Más guías en el blog de Books Go Publications y más libros en la página de inicio de Books Go Publications.
Para quién es
Estas normas son para cualquier familia que quiera discutir menos por las pantallas.
- Padres de un hijo que estrena móvil: empiece por las preguntas de la conversación y el pacto de una página antes de que se asienten los hábitos.
- Padres de un adolescente mayor: elija las dos o tres normas que más le importan y pacte el resto en familia.
- Adolescentes que quieren más libertad: el pacto muestra con claridad cómo ganarse normas más flexibles con el tiempo.
- Abuelos y otros cuidadores: mantengan los mismos momentos sin móvil para que las normas no cambien de una casa a otra.
Términos clave
- Plan digital familiar: un conjunto de normas de pantallas que la familia acuerda por escrito y revisa a medida que los hijos crecen.
- Zona sin pantallas: un lugar o un momento, como la mesa o el dormitorio por la noche, donde los dispositivos se quedan fuera.
- Ajustes de privacidad: las opciones de una aplicación que deciden quién ve sus publicaciones, su perfil y su ubicación.
- Notificaciones: los avisos y sonidos que envían las aplicaciones para que vuelva a mirar la pantalla.
- Ciberacoso: herir, amenazar o humillar a alguien con mensajes, publicaciones o imágenes en internet.
- Compra integrada: algo que se paga con dinero real dentro de una aplicación o un juego.
Preguntas frecuentes
¿Qué normas de móvil son adecuadas para un chico de 13 años?
Para un primer móvil conviene una estructura sencilla: comidas y deberes sin móvil, carga fuera del dormitorio por la noche, visto bueno antes de descargar aplicaciones y nociones básicas de privacidad. Escríbanlas juntos y prevea flexibilizarlas cuando su adolescente demuestre que lo gestiona bien.
¿Debo revisar el móvil de mi adolescente?
No hay una respuesta única. Nemours KidsHealth aconseja implicarse sin ignorar la privacidad del menor, por ejemplo revisando juntos los ajustes de privacidad y manteniendo abierto el diálogo. Si decide revisar, dígaselo abiertamente y explique por qué, para que no parezca espionaje.
¿Cuánto tiempo de pantalla es adecuado para un adolescente?
Depende de la edad, de las exigencias escolares y del uso. La AEP propone menos de dos horas en total para 13-16 años, incluyendo escuela y deberes; úsela como referencia y compruebe que su adolescente conserva el sueño (entre 8 y 10 horas, según la Sleep Foundation), el deporte, las aficiones y a los amigos.
¿El móvil debe dormir fuera del dormitorio?
Muchas familias lo consideran la norma más útil, porque las notificaciones y el desplazamiento nocturno por la pantalla recortan el sueño. Cargarlo en la cocina o el pasillo evita además la negociación de cada noche. Pacten la norma y cúmplanla también los adultos.
¿Qué hago si mi hijo o hija se niega a cumplir las normas?
Pregunte qué le resulta difícil y ajuste la norma si es poco realista. Mantenga consecuencias pequeñas, relacionadas con la norma y decididas de antemano. Mantener la calma y la coherencia funciona mejor que quitarle el móvil semanas.
¿Cómo hablo de los riesgos en línea sin asustar?
Sea breve y objetivo, y ofrezca un plan en lugar de una advertencia: bloquear, hacer una captura, denunciar y contárselo a un adulto de confianza. Deje claro que no habrá castigo por contarle que algo ha salido mal.
Fuentes
- Plan Digital Familiar, Asociación Española de Pediatría
- Más que un móvil, AEPD y UNICEF España
- Internet Segura for Kids, INCIBE
- Usages des réseaux sociaux numériques et santé des adolescents, Anses (diciembre de 2025), en francés
- Teens and Sleep, Sleep Foundation (2026), en inglés
- Social Media Smarts, Nemours KidsHealth (2026), en inglés
- Youth Risk Behavior Survey Data Summary & Trends Report 2013–2023, Centers for Disease Control and Prevention (2024), en inglés
Este artículo es solo informativo y no sustituye el consejo de un médico, dietista u otro profesional cualificado.



