¿El azúcar vuelve hiperactivos a los niños? Los estudios dicen que no: entre el azúcar e hiperactividad no se ha encontrado relación en ensayos rigurosos, ni siquiera en niños a los que sus padres consideran «sensibles al azúcar». Lo que parece un subidón de azúcar suele ser emoción, ambiente de fiesta y lo que los adultos esperan ver. El azúcar sigue siendo algo que limitar por los dientes y el peso, pero no como forma de calmar a un niño con mucha energía.
En resumen:
- Los estudios controlados no muestran efecto del azúcar en la conducta de los niños.
- Fiestas, juegos y noches tardías explican la mayoría de los «subidones».
- Quien espera ver hiperactividad tiende a percibir más.
- El azúcar no causa TDAH, y reducirlo no se ha demostrado como tratamiento.
- Los azúcares libres siguen necesitando un límite, por los dientes y el peso.

En este artículo · 12 min de lectura
- Azúcar e hiperactividad: qué dicen los estudios
- Por qué el «subidón de azúcar» parece tan real
- Azúcar y TDAH: qué se sabe
- ¿Cuánto azúcar es razonable para un niño?
- Seis formas sencillas de reducir el azúcar sin pelear
- Dónde encaja el libro
- Cuándo consultar a un profesional
- Para quién es
- Términos clave
- Preguntas frecuentes
- Fuentes

La creencia es antigua y muy persistente. Casi todos los padres han visto a un niño dar vueltas sin parar en una fiesta de cumpleaños con un trozo de tarta en la mano, y han sacado la conclusión más obvia. Esta guía repasa lo que se ha comprobado de verdad, por qué la idea parece tan cierta, qué dicen las fuentes sobre el TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad), cuánto azúcar es razonable según la edad y qué hacer en lugar de culpar a la tarta. En Books Go Publications publicamos libros para niños y familias, y por eso nos importa que los consejos se apoyen en datos fiables.
Azúcar e hiperactividad: qué dicen los estudios
Los investigadores llevan décadas poniendo a prueba esta pregunta, casi siempre con el mismo truco: unos niños reciben azúcar, otros un edulcorante de sabor idéntico y nadie en la sala sabe quién recibió qué. Es lo que se llama un ensayo doble ciego controlado con placebo, el diseño más sólido para una duda así.
Un metaanálisis publicado en JAMA en 1995 reunió todos los estudios de este tipo que encontró. Dieciséis informes cumplían sus requisitos, que sumaban 23 estudios: cada uno daba una cantidad conocida de azúcar, comparaba con un edulcorante placebo y mantenía sin información a niños, padres y personal. Se midieron 14 resultados distintos, desde la observación directa de la conducta hasta pruebas escolares, y en todos ellos el intervalo de efectos probables incluía el cero. La conclusión: el azúcar no afecta a la conducta ni al rendimiento cognitivo de los niños. Con una cautela: no se puede descartar un efecto pequeño ni un efecto en algunos subgrupos de niños (JAMA, 1995, en inglés).
Uno de los ensayos individuales más conocidos apareció en el New England Journal of Medicine en 1994. Siguió a 25 niños de preescolar (de 3 a 5 años) y a 23 niños de edad escolar (de 6 a 10 años) a los que sus padres describían como sensibles al azúcar. Cada familia siguió tres dietas durante tres semanas cada una: una rica en azúcar, otra endulzada con aspartamo y otra con sacarina como placebo. En los niños descritos como sensibles al azúcar no hubo diferencias significativas entre las tres dietas en ninguna de las 39 medidas de conducta y rendimiento. En los de preescolar solo difirieron 4 de 31 medidas, sin un patrón coherente. Los autores concluyen que, incluso cuando la ingesta supera los niveles habituales, el azúcar no afecta a la conducta ni al pensamiento de los niños (NEJM, 1994, en inglés).
Para una explicación breve desde un sistema de salud universitario, Penn State Health tiene un vídeo de su serie «Medical Myth» sobre si un mayor consumo de azúcar se relaciona con el TDAH (en inglés):
Mito médico: mayor consumo de azúcar y TDAH (en inglés)
Por qué el «subidón de azúcar» parece tan real
Si los ensayos son tan claros, ¿por qué tantos adultos juran haberlo visto? Se combinan tres cosas.
- El ambiente. El azúcar suele llegar con emoción: cumpleaños, Halloween, fiestas, ferias del colegio. Los niños están con amigos, se rompe la rutina y se acuestan tarde. El azúcar está, pero también todo lo demás. Maldita.es recoge que este mito nació en los años setenta, cuando el doctor Feingold propuso una dieta para tratar la hiperactividad eliminando aditivos, y desde entonces el foco se puso en el azúcar sin que pudiera probarse (Maldita.es).
- La expectativa. En un estudio de 1994, treinta y cinco niños de 5 a 7 años, descritos por sus madres como sensibles al azúcar, recibieron todos un placebo. A la mitad de las madres se les dijo que su hijo había tomado una gran dosis de azúcar. Esas madres valoraron a sus hijos como claramente más hiperactivos, se mantuvieron más cerca de ellos y tendieron a criticarlos más (Hoover y Milich, 1994, en inglés). Cambió menos la conducta que la manera de mirarla.
- La memoria. Recordamos la fiesta en la que la tarta y el alboroto llegaron juntos y olvidamos las tardes tranquilas con una galleta.
Sabiha Kanchwala, del Loma Linda University Children’s Hospital, llama mito a la relación entre azúcar y nerviosismo y señala que la actividad excesiva en los niños viene con más frecuencia de dormir mal. Recomienda una rutina antes de dormir y entre 10 y 12 horas de sueño por noche para los niños en edad escolar (Loma Linda University Health, en inglés). Nuestra guía de la rutina antes de dormir propone un plan de siete pasos.
Qué puede haber detrás de un «subidón de azúcar»
Esta tabla no la encontrará en la mayoría de los artículos sobre el tema: una forma rápida de poner a prueba su intuición antes de quitar nada.
| Lo que usted ve | Explicación más probable | Qué probar |
|---|---|---|
| Muy acelerado tras una fiesta | Emoción, ruido, noche tardía | Una hora tranquila después y acostarse antes al día siguiente |
| Inquieto al volver del colegio | Hambre, cansancio, horas sentado | Una merienda con proteína y luego una pausa de movimiento |
| Rabieta antes de la cena | Poca energía, sueño | Merendar antes y una actividad tranquila |
| Nervioso a la hora de dormir | Cansancio, pantallas, cafeína en la cola o el chocolate | Una rutina para calmarse y sin bebidas con cafeína por la noche |
| Desorientado tras las vacaciones | Rutina alterada, mucha gente | Volver a comidas y horarios de sueño regulares en uno o dos días |
Si quiere salir de dudas, lleve un registro sencillo durante dos semanas: qué comió su hijo, a qué hora se acostó, qué pasó durante el día y cómo estaba de ánimo por la noche. Los patrones suelen señalar al sueño, el hambre o los acontecimientos mucho antes que al azúcar.
Azúcar y TDAH: qué se sabe
Como el azúcar e hiperactividad van tan unidos en la cabeza de la gente, la duda suele acabar siendo: «¿el azúcar causa TDAH?». Las páginas docentes sobre TDAH de la Universidad de Nottingham (en alemán) lo dicen con claridad: el azúcar y los aditivos alimentarios no son la causa del TDAH, y la alimentación solo influye en los síntomas en una minoría de niños con sensibilidades alimentarias concretas (University of Nottingham). El diagnóstico solo lo hace un médico, nunca una lista de síntomas en una página web.
¿Hay entonces algún vínculo? Maldita.es lo resumió en 2021. Dos revisiones de 2019 y 2020 asociaron los azúcares refinados, las bebidas azucaradas y los patrones de dieta poco saludables con la hiperactividad. Pero una persona dietista-nutricionista consultada señaló que una incluía 14 estudios y la otra siete, que ambas mezclaban diseños distintos y que, al analizarlos por separado, la asociación dejaba de verse. El portal PEN Nutrition añade que restringir el azúcar no ha demostrado mejorar los síntomas del TDAH, aunque sustituir una parte de los azúcares refinados por alimentos más nutritivos puede ayudar a equilibrar la dieta.
El resumen honesto es, por tanto, prudente: el azúcar no causa TDAH y las pruebas de que reducirlo trate el TDAH son débiles. Una persona especialista en nutrición pediátrica del Texas Children’s Hospital dijo a la CNN que no se puede afirmar que el azúcar vuelva sin falta hiperactivos a los niños, lo que deja sitio a un efecto pequeño en algunos (CHADD, en inglés).
¿Cuánto azúcar es razonable para un niño?
Las recomendaciones hablan de azúcares libres: los añadidos a alimentos y bebidas, más los de la miel, los siropes y los zumos de fruta. La Organización Mundial de la Salud recomienda que no superen el 10 % de la ingesta calórica diaria, unos 50 g para 2000 calorías, y dice que reducirlos al 5 % o menos aporta beneficios adicionales (OMS). El servicio de salud NHS traduce ese 5 % a gramos por edad (NHS, en inglés):
- 1 año: 10 g al día como máximo
- De 2 a 3 años: 14 g
- De 4 a 6 años: 19 g (unos 5 terrones de azúcar)
- De 7 a 10 años: 24 g (unos 6 terrones)
- Adultos: 30 g (unos 7 terrones)

El NHS da dos consejos fáciles: limitar los alimentos y bebidas azucarados a las comidas, para proteger los dientes, y no pasar de 150 ml al día de zumo de fruta o batidos. Señala además que el azúcar es una de las principales causas de caries y que, en exceso, aporta calorías de más y puede contribuir al aumento de peso.
Seis formas sencillas de reducir el azúcar sin pelear
- Haga del agua o la leche la bebida habitual. Las bebidas azucaradas son el lugar más fácil donde ahorrar gramos.
- Sirva los dulces con una comida. Un postre después de cenar es más amable con los dientes que golosinas picoteadas toda la tarde.
- Lea la etiqueta: «azúcares» y «de los cuales azúcares añadidos». El azúcar se esconde tras nombres como jarabe, miel, zumo concentrado y palabras acabadas en «-osa».
- Cambie, no prohíba. Fruta con yogur natural en lugar de yogur azucarado, o un plátano con unas pepitas de chocolate en lugar de una barrita de chocolate.
- Planifique la fiesta, no solo el azúcar. Una merienda sentados antes de la fiesta, un juego tranquilo después y una hora de acostarse normal al día siguiente.
- Cuente con su hijo. Pídale que elija el cambio y que le ayude a leer etiquetas. Los niños cumplen mejor las normas que han ayudado a crear.
La opinión de Magda Pabst
En 100 Maneras de Apoyar a los Niños y Adolescentes con TDAH y TDA, Magda Pabst adopta un enfoque suave respecto al azúcar. El libro propone sustituir poco a poco los tentempiés azucarados por otros de fruta y verdura, leer las etiquetas para detectar azúcares añadidos y explicar al niño por qué importan las elecciones de comida, para que participe en la decisión. El razonamiento es que los alimentos azucarados provocan picos y bajones de energía que pueden afectar a la atención y al ánimo.
Tómelo como un consejo general de alimentación saludable y no como un tratamiento del TDAH. Como muestra este artículo, las pruebas de que menos azúcar mejore la atención o los síntomas del TDAH son mixtas, de modo que no se debe asociar ninguna promesa.
Dónde encaja el libro
100 Maneras de Apoyar a los Niños y Adolescentes con TDAH y TDA, de Magda Pabst, es nuestro libro práctico para padres y docentes de niños de 3 a 12 años. Reúne 100 juegos, ejercicios y estrategias, diez por área: concentración, memoria, trabajo escolar, emociones, estilo de vida, pantallas, amistades y autoestima. Su capítulo sobre el estilo de vida trata la actividad física, la alimentación y el descanso, con ideas sobre comidas regulares, limitar los azúcares, cocinar en familia y rutinas de sueño. No es una herramienta de diagnóstico ni un consejo médico, y presenta la comida como parte de un estilo de vida saludable, no como un tratamiento.
En Books Go Publications, una editorial de Brentford cuyos autores escriben en varios idiomas, elaboramos guías como esta a partir de fuentes fiables: la OMS, organismos de salud y estudios publicados. Para tardes inquietas, vea nuestras pausas activas para niños o nuestros juegos de Halloween para niños si se acercan los dulces y los disfraces. Encontrará más guías en la página de inicio del blog de Books Go Publications.
Cuándo consultar a un profesional
Hable con su pediatra o su médico de familia si su hijo lleva meses muy inquieto, desatento o impulsivo en más de un entorno (casa, colegio, casas de amigos), y no solo después de fiestas. También si afecta al aprendizaje, a las amistades o a la vida familiar, o si los problemas de sueño no mejoran con una rutina estable. Por favor, no empiece por su cuenta una dieta de eliminación estricta por el TDAH: consulte antes a un médico o a un dietista-nutricionista, sobre todo si hay alergias o su hijo come con mucha selectividad.
Para quién es
Los mitos sobre el azúcar afectan a muchas personas que cuidan de niños.
- Padres tras una fiesta o unas vacaciones: la tabla y el registro les ayudan a distinguir la emoción de un patrón real.
- Docentes y cuidadores que preparan una merienda: pueden organizar el ambiente, el sueño y el tentempié en torno a los dulces.
- Padres de un niño con TDAH: descubren que el azúcar no es la causa y por qué cualquier cambio de dieta se consulta con un médico.
- Abuelos y familiares que regalan golosinas: encuentran datos tranquilos para compartir e ideas de caprichos que no sean comida.
Términos clave
- Azúcares libres: los azúcares añadidos a alimentos y bebidas, más los de la miel, los siropes y los zumos de fruta, que las autoridades de salud aconsejan limitar.
- Placebo: un sustituto inofensivo, como un edulcorante, con el mismo sabor que el producto probado pero sin efecto activo.
- Ensayo doble ciego: un estudio en el que ni las familias ni los investigadores saben quién recibió qué.
- Metaanálisis: un método que reúne los resultados de muchos estudios para ver el panorama general.
- Efecto de expectativa: ver lo que se espera ver, por ejemplo más hiperactividad cuando se cree que un niño ha tomado azúcar.
- TDAH: trastorno por déficit de atención con hiperactividad, que solo un profesional cualificado puede diagnosticar.
Preguntas frecuentes
¿El azúcar vuelve hiperactivos a los niños?
Los estudios controlados no muestran efecto del azúcar en la conducta de los niños, ni siquiera en los descritos como sensibles al azúcar. La sensación de subidón suele venir de la emoción de la ocasión y de lo que esperan los adultos.
¿El azúcar causa TDAH?
No. Las fuentes fiables indican que el azúcar y los aditivos alimentarios no son la causa del TDAH. La alimentación puede importar en una minoría de niños con sensibilidades concretas, y un médico puede orientarle.
¿Reducir el azúcar puede ayudar a un niño con TDAH?
No se ha demostrado que reducir el azúcar mejore los síntomas del TDAH, aunque una alimentación equilibrada favorece la salud y el sueño. Consulte con el médico de su hijo o con un dietista-nutricionista antes de cambiar su dieta.
¿Por qué mi hijo está tan acelerado después de un cumpleaños?
Un cumpleaños junta amigos, ruido, juegos, una rutina alterada y una noche tardía, y todo eso puede excitar a un niño. Prevea una hora tranquila después y acostarlo antes al día siguiente.
¿Cuánto azúcar puede tomar un niño al día?
El límite del NHS para azúcares libres es de 19 g al día de los 4 a los 6 años y de 24 g de los 7 a los 10. La OMS aconseja no pasar del 10 % de la energía diaria, y del 5 % para obtener beneficios adicionales.
¿Los zumos y los batidos son «azúcar bueno»?
Sus azúcares cuentan como azúcares libres, por eso se aconseja limitar zumos y batidos a 150 ml al día, durante las comidas. La fruta entera es una mejor opción.
Fuentes
- The effect of sugar on behavior or cognition in children: a meta-analysis, JAMA (1995)
- Effects of diets high in sucrose or aspartame on the behavior and cognitive performance of children, New England Journal of Medicine (1994)
- Effects of sugar ingestion expectancies on mother-child interactions, Journal of Abnormal Child Psychology (1994)
- No hay evidencias de que el azúcar esté relacionado con la hiperactividad en los niños, Maldita.es
- Alimentación sana, Organización Mundial de la Salud
- How does sugar in our diet affect our health?, NHS
- Is sugar making my child hyper?, Loma Linda University Health
- Does sugar make kids hyper? That’s largely a myth, CHADD
- Ursachen von ADHS (en alemán), University of Nottingham
- Hiperactividad, Wikipedia
Este artículo es solo informativo y no sustituye el consejo de un médico, dietista u otro profesional cualificado.



