Sobre las debilidades entrevista de trabajo: lo que conviene es elegir una debilidad real que no afecte a lo esencial del puesto, describirla en una frase y añadir lo que usted ya hace para mejorarla. Aquí encontrará cómo elegirla, una fórmula en cuatro pasos, frases para adaptar, las respuestas que conviene evitar y lo que aporta el libro de Mateo Nevarez para este momento.
En resumen:
- Elija una debilidad verdadera y secundaria para el puesto.
- Dé un ejemplo concreto.
- Diga qué hace para mejorar y vuelva a sus puntos fuertes.
- Evite «soy perfeccionista» y decir que no tiene ninguna.
- Basta una respuesta breve, tranquila y preparada.

En este artículo · 6 min de lectura
- Por qué le preguntan por sus debilidades
- Debilidades entrevista de trabajo: la fórmula en cuatro pasos
- Debilidades entrevista de trabajo: cómo elegir la suya
- Ejemplos de debilidades entrevista de trabajo para adaptar
- Respuestas que conviene evitar
- Decirlo con calma: voz, mirada, postura
- Una preparación en diez minutos
- Lo que aporta el libro de Mateo Nevarez
- Cuándo pedir ayuda
- Preguntas frecuentes sobre las debilidades en una entrevista de trabajo
- Fuentes

Por qué le preguntan por sus debilidades
No es una trampa. Según Deel, quienes reclutan hacen esta pregunta para valorar tres cosas: cuánta conciencia tiene de sí mismo, qué cree que vale la pena mencionar y cómo gestionará esa debilidad en el futuro. Robert Half añade que responder «no tengo debilidades» suele encender las alarmas: puede sugerir falta de conciencia o exceso de seguridad.
Bien planteada, la pregunta es una oportunidad: permite mostrar que usted aprende de las críticas y que puede cambiar cuando algo sale mal. La forma de contarlo pesa tanto como el contenido.
Debilidades entrevista de trabajo: la fórmula en cuatro pasos
Una buena respuesta cabe en cuatro frases cortas. Mantener este orden ayuda cuando hay nervios.
- El hecho. Nombre la debilidad con sencillez, con un «a veces» o «me ocurre» en lugar de un «siempre».
- La situación. Dé un ejemplo real: una reunión, un proyecto, una etapa con mucha carga.
- La acción. Diga qué hace para mejorarla: un hábito, un curso, una herramienta, un comentario pedido a sus compañeros.
- El punto actual. Termine con un balance honesto y deje que su interlocutor retome la palabra.
Ejemplo: «A veces quiero revisarlo todo yo mismo (el hecho). En mi último proyecto eso me hizo perder tiempo por no repartir el trabajo (la situación). Ahora divido las tareas y programo revisiones cortas (la acción). Voy mejorando, aunque sigue siendo un ejercicio (el punto actual)».
Dura unos veinte segundos. Robert Half recomienda justamente dar a las debilidades un enfoque positivo, evitando palabras con carga negativa como «fracaso» o «inepto».
Debilidades entrevista de trabajo: cómo elegir la suya
Antes de copiar una lista de internet, pase sus candidatas por tres filtros.
| Filtro | La pregunta que debe hacerse | Ejemplo |
|---|---|---|
| Real | ¿Estoy trabajando de verdad en ello? | Incomodidad al hablar ante un grupo grande |
| Secundaria | ¿Impediría hacer lo esencial del puesto? | En un puesto de comunicación, no elegir «escribo mal» |
| Mejorable | ¿Puedo describir un modo concreto de avanzar? | Un curso, una herramienta, práctica regular |
Deel propone cinco consejos: revisar la descripción del puesto, elegir algo que no afecte directamente al rol, partir de comentarios reales, evitar rasgos de personalidad muy negativos y tener un plan de mejora claro. También sugiere preferir una debilidad fácil de mejorar, como la gestión del tiempo (habilidad blanda) o el manejo de un sistema concreto (habilidad técnica), porque existen cursos y aplicaciones para ello. Robert Half recomienda revisar evaluaciones de desempeño anteriores y notas de antiguos jefes para detectar en qué puede mejorar.
Ejemplos de debilidades entrevista de trabajo para adaptar
Robert Half menciona como debilidades concretas la inexperiencia con algún software, la tendencia a asumir demasiada responsabilidad, ponerse nervioso al hablar en público, dudar al delegar o la impaciencia con la burocracia. CVcrea añade el manejo del estrés y la poca experiencia en el trabajo en equipo. Aquí tiene algunas con una frase posible. Reformúlelas con sus palabras: una frase aprendida de memoria suena falsa.
| Debilidad | Una frase posible | Qué comprobar |
|---|---|---|
| Hablar en público | «Hablar ante un grupo grande me pone nervioso. Preparo palabras clave y practico en reuniones de equipo.» | ¿El puesto exige presentaciones frecuentes? |
| Delegar | «Tiendo a controlarlo todo. Ahora fijo revisiones cortas y entrego una tarea completa.» | ¿El puesto implica coordinar a otras personas? |
| Decir que no | «Me cuesta rechazar peticiones. Ahora pregunto primero cuál es la prioridad.» | Más en el artículo sobre aprender a decir no |
| Impaciencia | «Llevo mal los plazos que se alargan. Anoto las fechas y hago seguimiento con educación.» | ¿Es compatible con el trabajo en equipo? |
| Herramienta poco conocida | «Conozco poco el programa X. Sigo un curso en línea y lo uso cada semana.» | ¿Es central para el puesto? |
La última es la más fácil de defender, porque el progreso se puede medir. Es también el consejo del libro que comentamos más abajo: citar como punto débil una competencia técnica que se puede aprender.
Respuestas que conviene evitar
- «Soy perfeccionista», «soy competitivo» o «trabajo demasiado». Robert Half las cita como respuestas muy comunes que, precisamente por eso, pueden restar puntos. Intentan presentar un rasgo positivo como debilidad.
- Una debilidad que toca el núcleo del puesto. Deel da un ejemplo claro: quien lidera no puede tener problemas para trabajar con otros, y quien es reclutador no puede ser tímido.
- Un rasgo difícil de cambiar. Deel advierte que la falta de tacto o ser demasiado directo puede parecer tóxico para los compañeros.
- Una lista larga. Una o dos debilidades bien explicadas valen más que un inventario.
- «No tengo ninguna». Como señala Robert Half, puede interpretarse como falta de conciencia.
Decirlo con calma: voz, mirada, postura
El contenido no lo es todo. Una misma frase se percibe muy distinto según el tono. Algunas pautas sencillas:
- Hable a su ritmo habitual y con voz pausada. Las pausas de dos o tres segundos son normales al hablar.
- No pida disculpas: exponga la debilidad como una constatación, no como una confesión.
- Mantenga el contacto visual y las manos a la vista, por ejemplo apoyadas en la mesa.
- Termine la frase y deténgase. No llene el silencio que sigue.
Una preparación en diez minutos
- Escriba tres debilidades reales, sin filtrarlas.
- Tache las que toquen el núcleo del puesto, según el anuncio.
- Pida a una persona de confianza que nombre dos aspectos que usted podría mejorar, sin enseñarle su lista, y compare.
- Elija la que quede y escriba las cuatro frases (hecho, situación, acción, punto actual).
- Dígalas en voz alta y cronométrese: unos veinte segundos. Grábese una vez y escúchese.
Lo que aporta el libro de Mateo Nevarez
En «Lenguaje Corporal, Comunicación Persuasiva y Retórica», Mateo Nevarez dedica una de sus diez situaciones cotidianas a la entrevista de trabajo. Incluye consejos sobre un apretón de manos medio, una vestimenta neutra y acorde con la cultura de la empresa, las manos sobre la mesa, destacar las habilidades blandas, informarse sobre la empresa y no preguntar demasiado pronto por el sueldo o las vacaciones. Sobre los puntos débiles, el libro sugiere citar una habilidad técnica que se pueda aprender.
No es una guía específica sobre esta pregunta: los capítulos sobre lenguaje corporal, escucha y asertividad le ayudan a hablar de sí mismo con sencillez, no a repetir respuestas hechas. También hay una versión en audio.
Para seguir preparándose, vea el artículo sobre el miedo a hablar en público, la página de Books Go Publications en español y el blog.
Cuándo pedir ayuda
Si el miedo a las entrevistas le impide presentarse a ofertas o vuelve en forma de angustia intensa, hable con un orientador profesional, un médico o un psicólogo. Un acompañamiento puede ayudarle a avanzar a su ritmo. El libro no trata situaciones clínicas.
Preguntas frecuentes sobre las debilidades en una entrevista de trabajo
¿Hay que mencionar siempre una debilidad?
Si se la preguntan, sí: decir que no tiene ninguna puede parecer falta de autoconocimiento. Mencione las que le pidan; sin indicación, una o dos bastan.
¿Es buena respuesta «soy perfeccionista»?
Rara vez. Robert Half la cuenta entre las respuestas comunes que pueden restar puntos. Si de verdad le ocurre, describa la situación concreta y lo que hace al respecto.
¿Puedo nombrar una debilidad relacionada con el puesto?
Mejor no, si afecta a lo esencial. Elija una secundaria o una habilidad que esté aprendiendo.
¿Cuántas debilidades debo decir?
Las que le pidan. Si no hay indicación, una o dos bien explicadas.
¿Qué respondo a «¿cuál es su mayor defecto?»?
El mismo método: un hecho, un ejemplo, una acción y un balance. Cambia la formulación, no la estructura.
¿Cómo evitar parecer nervioso al decirlo?
Prepare la frase, dígala en voz alta varias veces y respire antes de contestar. Una pausa breve antes de hablar es natural.



