Las actividades para niños con TDAH que mejor suelen funcionar son juegos breves, concretos y con un objetivo claro: caminar en silencio por un laberinto de cinta adhesiva, quedarse quieto como una estatua cuando para la música o inflar un globo imaginario con la respiración. Practicadas en sesiones cortas, con pausas para moverse y elogios sinceros, ayudan a muchos niños de 3 a 12 años con la atención, la impulsividad, el movimiento y las emociones. Son un apoyo, no un sustituto del profesional.
En resumen:
- Elija dos o tres juegos que encajen con su hijo.
- Juegue de 5 a 15 minutos.
- Intercale pausas activas.
- Elogie el esfuerzo con palabras concretas.
- Si las dificultades duran meses, consulte con el pediatra.

En este artículo · 8 min de lectura

Qué es el TDAH y por qué el juego ayuda
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se describe como una combinación de dificultades para concentrarse, exceso de actividad y problemas para controlar el comportamiento, según la enciclopedia médica MedlinePlus de la Biblioteca Nacional de Medicina. Algunos niños tienen sobre todo despistes; otros, inquietud e impulsividad; otros, una mezcla. Lo que antes se llamaba TDA corresponde hoy a la presentación con predominio de falta de atención.
No es algo raro. En una nota de 2024, la Asociación Española de Pediatría (AEP) recordaba que entre el 5 % y el 7 % de la población infantil tiene TDAH, y que en las niñas los síntomas de falta de atención pueden pasar más desapercibidos.
¿Por qué funciona el juego? Porque convierte en algo divertido lo que al niño le cuesta: esperar, escuchar hasta el final, fijarse en los detalles o calmarse. Los CDC explican en su página sobre el tratamiento del TDAH que la terapia conductual, incluida la capacitación de los padres, es una parte importante del tratamiento. Estos juegos no son una terapia, pero comparten su espíritu: rutinas, metas pequeñas y refuerzo positivo.
Actividades para niños con TDAH: 10 juegos agrupados por objetivo
Las siguientes ideas se inspiran en el tipo de propuestas que recoge el libro de Magda Pabst, contadas aquí con nuestras palabras. No hace falta probarlas todas: elija las que mejor encajen con la edad, los gustos y el momento de su hijo.
Para la atención y la concentración
- El laberinto del silencio. Marque en el suelo un camino con cinta adhesiva, con curvas y algún giro. El niño debe recorrerlo de puntillas sin pisar fuera de la línea y sin hacer ningún ruido. Cuando lo domine, añada obstáculos o pídale que lo haga llevando un objeto en la mano.
- El juego de los sentidos. Ponga un objeto cotidiano sobre la mesa, por ejemplo una naranja o una piña de pino, y pídale que lo describa con la vista, el tacto, el olfato y el oído. Cada detalle nuevo suma un punto. Es un ejercicio tranquilo que entrena la observación sin pantallas.
- El cuento con preguntas sorpresa. Lea en voz alta un cuento que le guste y deténgase de vez en cuando para hacer una pregunta sobre un detalle: de qué color era la puerta, cuántos amigos tenía el protagonista. El niño aprende a escuchar con más atención porque sabe que la pregunta puede llegar en cualquier momento.
Para frenar la impulsividad
- Las estatuas musicales. Ponga música animada; mientras suena, todos bailan, y cuando se detiene, todos se quedan inmóviles como estatuas. Es una forma muy divertida de practicar el gesto de parar a tiempo, algo que a muchos niños con TDAH les cuesta.
- El semáforo. Enseñe a su hijo tres colores: rojo, me detengo y respiro; amarillo, pienso qué puedo hacer; verde, actúo. Practíquelo jugando y después en situaciones reales, como cuando quiere interrumpir.
- Juegos de mesa por turnos. Los juegos de tablero, con dado y reglas sencillas, obligan a esperar el turno, respetar normas y planificar. Elija partidas cortas al principio y celebre tanto la espera como la victoria.
Para canalizar el movimiento
- El equilibrista. Con cinta adhesiva en el suelo o una tabla baja y segura, el niño camina como un equilibrista de circo, pie delante de pie. Combina movimiento y concentración; con los brazos en cruz resulta más difícil.
- Retos deportivos en casa o en el parque. Un pequeño circuito de obstáculos, una carrera contra su propio récord o saltos contados permiten gastar energía de forma organizada. Anotar los progresos en una hoja visible le ayuda a ver cómo mejora.
Para entender y calmar las emociones
- La respiración del globo. Pídale que imagine que tiene un globo en la barriga: lo infla al tomar aire contando hasta 4 y lo desinfla despacio al soltarlo contando hasta 6. Unas cuantas respiraciones antes de las tareas escolares o en un momento de nervios pueden ayudar a bajar el ritmo.
- El rincón de la calma. Prepare con su hijo un espacio tranquilo con cojines, un cuento, música suave o una pelota antiestrés. No es un castigo, sino un lugar al que puede ir cuando se siente desbordado. Cuando se calme, hablen un momento sobre lo que ha pasado.
Un libro con 100 ideas para elegir
Si busca más propuestas, el libro «100 Maneras de Apoyar a los Niños y Adolescentes con TDAH y TDA» de Magda Pabst reúne 100 juegos, ejercicios, técnicas y estrategias, diez por cada área: aprendizaje escolar, atención, memoria, hiperactividad e impulsividad, emociones, vida saludable, relajación, pantallas, habilidades sociales y autoestima. Aunque el título menciona a los adolescentes, sus propuestas están pensadas sobre todo para niños de 3 a 12 años. Está escrito en un lenguaje claro para familias y docentes, cada idea trae consejos prácticos y no hay que leerlo en orden: se elige lo que funciona para cada niño. No es una herramienta de diagnóstico ni sustituye la atención profesional.
Books Go Publications también publica libros para niños, además de obras prácticas para las familias y los docentes que los acompañan.
Cómo hacer que las actividades funcionen en casa
Estos principios ayudan a que las actividades para niños con TDAH encajen en la rutina familiar.
Sesiones cortas. Empiece con 5 a 10 minutos y alargue poco a poco si el niño disfruta. Mejor terminar cuando todavía quiere seguir. Un temporizador visible le ayuda a saber cuánto falta.
Pausas activas. Entre un bloque de tareas escolares y el siguiente, unos minutos de movimiento, como estiramientos, saltos o bailar una canción, ayudan a muchos niños a volver a concentrarse. Los CDC también señalan que dividir las tareas largas en pasos cortos y tomar descansos puede limitar el estrés.
Elogios concretos. En lugar de un "muy bien" genérico, diga exactamente qué ha hecho bien: "Has esperado tu turno tres veces seguidas". Valore el esfuerzo, no solo el resultado, y celebre los pequeños avances.
Rutina y entorno. Jugar a horas parecidas, en un espacio ordenado y sin televisión ni móviles alrededor, reduce las distracciones. Deje que su hijo elija entre dos juegos: participar en la decisión aumenta sus ganas de colaborar.
Coherencia entre casa y escuela. Si comparte con el docente los juegos que funcionan, como el semáforo o las pausas activas, el niño encontrará las mismas señales en ambos lugares.
| Objetivo | Juego sugerido | Duración orientativa | Material |
|---|---|---|---|
| Atención | Laberinto del silencio | 5–10 minutos | Cinta adhesiva |
| Impulsividad | Estatuas musicales | 5–10 minutos | Música |
| Movimiento | Circuito de obstáculos | 10–15 minutos | Cojines, conos o sillas |
| Emociones | Respiración del globo | 2–5 minutos | Ninguno |
Cada niño es distinto: observe, ajuste y descarte sin culpa lo que no funcione.
Cuándo consultar a un profesional
Los juegos son un apoyo, no un diagnóstico ni un tratamiento. Muchos niños pequeños son inquietos o distraídos sin tener TDAH; según la AEP, ciertos rasgos de inquietud e impulsividad son habituales hasta los cuatro años y tienden a disminuir con el desarrollo. Conviene consultar con el pediatra cuando:
- Las dificultades de atención, la inquietud o la impulsividad son intensas y se mantienen durante meses.
- Afectan al menos a dos ámbitos de su vida, como la escuela, la familia o las relaciones con otros niños.
- Aparecen problemas importantes de sueño, ansiedad, tristeza o dificultades de aprendizaje.
- Usted se siente desbordado o no sabe cómo ayudar a su hijo.
Solo un profesional puede valorar si se trata de TDAH, normalmente con la información de la familia, de los docentes y del propio niño. Si existe un diagnóstico, el equipo que lo atiende le indicará el plan adecuado, que puede incluir terapia conductual, apoyo escolar y, en algunos casos, medicación. Las actividades de este artículo pueden complementar ese plan; coméntelas con los profesionales para que todos vayan en la misma dirección.
Si quiere seguir leyendo, en el blog de Books Go encontrará más guías prácticas para acompañar a su hijo.
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad se pueden hacer estas actividades?
La mayoría de los juegos se pueden adaptar desde los 3 años, simplificando las reglas y acortando el tiempo. Con niños mayores, hasta los 12 años, puede añadir dificultad, más pasos o pequeños retos que ellos mismos propongan.
¿Cuánto tiempo al día conviene dedicarles?
Con 10 a 20 minutos diarios repartidos en momentos cortos suele ser suficiente para empezar. Lo importante es la constancia y que el niño lo viva como un juego, no como una obligación más.
¿Sirven las actividades para niños con TDAH sin diagnóstico?
Sí, estos juegos pueden ayudar a cualquier niño a practicar la atención, la espera y la calma. Sin embargo, si nota dificultades intensas y persistentes, lo adecuado es consultar con el pediatra en lugar de esperar a ver si los juegos lo resuelven.
¿Qué hago si mi hijo se frustra y abandona el juego?
Haga el juego más fácil o más corto y vuelva a intentarlo otro día. Elogie el intento, no solo el éxito, y deje que su hijo elija entre dos actividades para que se sienta parte de la decisión.
¿Se pueden usar estos juegos en el aula?
Muchos funcionan muy bien en grupo, como las estatuas musicales, el semáforo o las pausas activas entre tareas. Un rincón de la calma en el aula, con normas claras, también puede ayudar a todo el grupo.
¿Los juegos reemplazan la terapia o la medicación?
No. Son un complemento útil para el día a día, pero no sustituyen la valoración ni el tratamiento que indique el equipo profesional. Lo ideal es que familia, escuela y profesionales compartan las estrategias que mejor funcionan.
Fuentes
- MedlinePlus en español: Trastorno de hiperactividad con déficit de atención, Biblioteca Nacional de Medicina.
- CDC: Tratamiento del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2026.
- AEP: Las niñas con TDAH suelen tener más problemas de atención, Asociación Española de Pediatría, 2024.
Este artículo es solo informativo y no sustituye el consejo de un médico, dietista u otro profesional cualificado.



